Juventud protagonista del cambio

Juventud, saberes ancestrales y comunidad: así se vivió el encuentro del Diplomado IAP

El penúltimo encuentro presencial del Diplomado IAP se desarrolló en Panamá, donde jóvenes de 5 países compartieron experiencias en medicina tradicional, plantas medicinales y prácticas comunitarias.

Fatima egresada de IALA Nicaragua quien es una de las mujeres participantes expresó que: “Durante dos días fortalecimos conocimientos, sembramos plantas como ruda, albahaca y hierbabuena , y aprendimos directamente de nuestras comunidades.También intercambiamos realidades, cultura y luchas desde cada territorio, reafirmando el papel de la juventud como guardiana de los saberes ancestrales”.

Estos espacios no solo forman, transforman.

El encuentro concluyó con una mística de cierre, dejando en cada participante la certeza de que estos espacios siguen siendo esenciales para construir alternativas desde lo colectivo, lo ancestral y lo comunitario.

Como parte del encuentro presencial del Diplomado IAP, las y los participantes realizaron una visita a una cooperativa integrada únicamente por mujeres, donde se vivió una de las experiencias más significativas del proceso.

Mujeres que construyen autonomía: una experiencia que inspira a juventud IALA

El penúltimo encuentro presencial del Diplomado IAP se desarrolló en Panamá, donde jóvenes de 5 países compartieron experiencias en medicina tradicional, plantas medicinales y prácticas comunitarias.

Como parte del encuentro presencial del Diplomado IAP, las y los participantes realizaron una visita a una cooperativa integrada únicamente por mujeres, donde se vivió una de las experiencias más significativas del proceso.

Las compañeras compartieron sus historias de organización, lucha y trabajo colectivo para generar sus propios recursos, demostrando que la autonomía económica también es una forma de fortalecer la dignidad y el liderazgo en las comunidades.

A través de tres testimonios, se conocieron de cerca los desafíos y logros que han enfrentado, así como la importancia de mantenerse unidas para salir adelante.

La visita no fue solo de observación, sino de participación activa. En un ambiente de comunidad, todas y todos se integraron en la preparación de los alimentos, elaborando una “sopa comunitaria”. Desde pelar verduras hasta encender el fuego y preparar tortillas, cada persona aportó desde sus manos, reforzando el valor del trabajo colectivo.

Este momento permitió conectar no solo con la experiencia productiva de la cooperativa, sino también con prácticas comunitarias que fortalecen la solidaridad, el compartir y el aprender haciendo.

La experiencia dejó una profunda reflexión sobre el papel fundamental de las mujeres en la construcción de alternativas económicas y sociales, así como la importancia de seguir promoviendo espacios donde sus voces, conocimientos y liderazgos sean reconocidos y fortalecidos.

Jóvenes de distintos países de la región se reunieron para sembrar especies como ruda, albahaca, hierbabuena, orégano y menta, reconociendo en cada planta no solo sus propiedades curativas, sino también su valor cultural dentro de las comunidades.

Sembrar saberes, cultivar futuro: la fuerza de lo colectivo en la medicina tradicional

En el marco del encuentro presencial del Diplomado IAP, uno de los momentos más significativos fue la jornada de siembra colectiva de plantas medicinales, una actividad que trascendió lo práctico para convertirse en un acto de aprendizaje, memoria y compromiso con los saberes ancestrales.

Jóvenes de distintos países de la región se reunieron para sembrar especies como ruda, albahaca, hierbabuena, orégano y menta, reconociendo en cada planta no solo sus propiedades curativas, sino también su valor cultural dentro de las comunidades.

La actividad permitió reflexionar sobre la importancia de recuperar y preservar la medicina tradicional como una alternativa accesible y arraigada en los territorios. Cada semilla sembrada representó también la continuidad de conocimientos que han sido transmitidos de generación en generación.

Desde una perspectiva organizativa, este tipo de prácticas fortalecen el aprendizaje colectivo y promueven una formación integral en las y los jóvenes egresados del IALA. No se trata únicamente de adquirir conocimientos, sino de vivirlos, compartirlos y proyectarlos hacia sus comunidades.

La siembra se convirtió así en un espacio de encuentro, donde el trabajo conjunto, el intercambio de experiencias y el vínculo con la tierra reafirmaron valores fundamentales como la solidaridad, el cuidado y la responsabilidad colectiva.

En tiempos donde los saberes ancestrales enfrentan múltiples desafíos, estas acciones concretas demuestran que siguen vigentes y que la juventud organizada tiene un papel clave en su preservación y fortalecimiento.

“Sembrar plantas medicinales también es sembrar identidad, autonomía y futuro” así lo enfatizó Fatima quien es egresada de IALA y partipa activamente en el diplomado.