El cierre del Diplomado Regional “Agroecología Campesina, Indígena, con Perspectiva de Género e Interculturalidad” dejó importantes reflexiones sobre el papel de las comunidades en la construcción de sistemas alimentarios más justos y sostenibles.
En este encuentro participaron representantes de Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Guatemala, quienes compartieron experiencias, aprendizajes y el compromiso de continuar fortaleciendo la agroecología en sus territorios.
Durante la clausura, Iván Santo, de Panamá, destacó la importancia de promover una mayor participación de las mujeres en los procesos agroecológicos y reconocer el papel fundamental que desempeñan las juventudes en la producción de alimentos sanos.
“Esto no es un beneficio individual, sino colectivo. Venir a rescatar los conocimientos de nuestros ancestros es crear resistencia”, expresó.
A lo largo del diplomado se desarrollaron procesos de investigación, ejercicios prácticos y análisis colectivo que permitieron fortalecer conocimientos y generar herramientas para la defensa de los pueblos campesinos, indígenas y sus saberes.
La agroecología continúa consolidándose como una propuesta que une identidad, equidad, interculturalidad y organización comunitaria para garantizar el derecho de los pueblos a producir alimentos sanos y proteger sus territorios.
Con mucha satisfacción concluyó el Diplomado Regional “Agroecología Campesina, Indígena, con Perspectiva de Género e Interculturalidad, un espacio de formación e intercambio que reunió a participantes de: Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Guatemala, fortaleciendo los conocimientos y el compromiso con la agroecología y la defensa de los pueblos campesinos.
Durante el acto de cierre, Ericka Gámez perteneciente a la organización FECORACEN de El Salvador compartió que esta experiencia fue profundamente significativa, ya que fortaleció sus conocimientos en agroecología y reafirmó su identidad campesina, así como su convicción de continuar trabajando en los territorios.
“La agroecología es una forma de vida basada en el respeto y la identidad, el diplomado reafirmó los conocimientos y reafirmo nuestras banderas de lucha”, expresó.
A lo largo del diplomado se desarrollaron ejes temáticos orientados a la investigación, ejercicios prácticos y espacios de análisis colectivo, promoviendo la construcción de conocimientos, el fortalecimiento del compromiso y el desarrollo de herramientas para la defensa de los pueblos campesinos y sus saberes.
Este proceso formativo reafirma la importancia de la educación popular y del intercambio de experiencias entre organizaciones de la región para seguir impulsando una agroecología con enfoque campesino, indígena, de género e intercultural, fortaleciendo la defensa de los territorios y la soberanía alimentaria.
La formación y el intercambio de experiencias siguen siendo fundamentales para construir territorios más justos, resilientes y comprometidos con la agroecología.
El penúltimo encuentro presencial del Diplomado IAP se desarrolló en Panamá, donde jóvenes de 5 países compartieron experiencias en medicina tradicional, plantas medicinales y prácticas comunitarias.
Fatima egresada de IALA Nicaragua quien es una de las mujeres participantes expresó que: “Durante dos días fortalecimos conocimientos, sembramos plantas como ruda, albahaca y hierbabuena , y aprendimos directamente de nuestras comunidades.También intercambiamos realidades, cultura y luchas desde cada territorio, reafirmando el papel de la juventud como guardiana de los saberes ancestrales”.
Estos espacios no solo forman, transforman.
El encuentro concluyó con una mística de cierre, dejando en cada participante la certeza de que estos espacios siguen siendo esenciales para construir alternativas desde lo colectivo, lo ancestral y lo comunitario.
El penúltimo encuentro presencial del Diplomado IAP se desarrolló en Panamá, donde jóvenes de 5 países compartieron experiencias en medicina tradicional, plantas medicinales y prácticas comunitarias.
Como parte del encuentro presencial del Diplomado IAP, las y los participantes realizaron una visita a una cooperativa integrada únicamente por mujeres, donde se vivió una de las experiencias más significativas del proceso.
Las compañeras compartieron sus historias de organización, lucha y trabajo colectivo para generar sus propios recursos, demostrando que la autonomía económica también es una forma de fortalecer la dignidad y el liderazgo en las comunidades.
A través de tres testimonios, se conocieron de cerca los desafíos y logros que han enfrentado, así como la importancia de mantenerse unidas para salir adelante.
La visita no fue solo de observación, sino de participación activa. En un ambiente de comunidad, todas y todos se integraron en la preparación de los alimentos, elaborando una “sopa comunitaria”. Desde pelar verduras hasta encender el fuego y preparar tortillas, cada persona aportó desde sus manos, reforzando el valor del trabajo colectivo.
Este momento permitió conectar no solo con la experiencia productiva de la cooperativa, sino también con prácticas comunitarias que fortalecen la solidaridad, el compartir y el aprender haciendo.
La experiencia dejó una profunda reflexión sobre el papel fundamental de las mujeres en la construcción de alternativas económicas y sociales, así como la importancia de seguir promoviendo espacios donde sus voces, conocimientos y liderazgos sean reconocidos y fortalecidos.
En el marco del encuentro presencial del Diplomado IAP, uno de los momentos más significativos fue la jornada de siembra colectiva de plantas medicinales, una actividad que trascendió lo práctico para convertirse en un acto de aprendizaje, memoria y compromiso con los saberes ancestrales.
Jóvenes de distintos países de la región se reunieron para sembrar especies como ruda, albahaca, hierbabuena, orégano y menta, reconociendo en cada planta no solo sus propiedades curativas, sino también su valor cultural dentro de las comunidades.
La actividad permitió reflexionar sobre la importancia de recuperar y preservar la medicina tradicional como una alternativa accesible y arraigada en los territorios. Cada semilla sembrada representó también la continuidad de conocimientos que han sido transmitidos de generación en generación.
Desde una perspectiva organizativa, este tipo de prácticas fortalecen el aprendizaje colectivo y promueven una formación integral en las y los jóvenes egresados del IALA. No se trata únicamente de adquirir conocimientos, sino de vivirlos, compartirlos y proyectarlos hacia sus comunidades.
La siembra se convirtió así en un espacio de encuentro, donde el trabajo conjunto, el intercambio de experiencias y el vínculo con la tierra reafirmaron valores fundamentales como la solidaridad, el cuidado y la responsabilidad colectiva.
En tiempos donde los saberes ancestrales enfrentan múltiples desafíos, estas acciones concretas demuestran que siguen vigentes y que la juventud organizada tiene un papel clave en su preservación y fortalecimiento.
“Sembrar plantas medicinales también es sembrar identidad, autonomía y futuro” así lo enfatizó Fatima quien es egresada de IALA y partipa activamente en el diplomado.
El Instituto Universitario Latinoamericano de Agroecología (IALA), es una construcción colectiva de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina, concebido como una plataforma multifuncional en la región que desencadena conocimientos científico-tecnológicos, humanísticos y saberes para romper con la lógica de la racionalidad dominante en el contexto agrario y rural de nuestros países.
Trabajamos una Educación Popular para la Emancipación de la clase trabajadora con la aplicación de la Metodología de Campesino a Campesino/a, además la interacción Socio comunitaria y el desarrollo de Fincas-Escuelas para la autosostenibilidad alimentaria, a través de una pedagogía presencial, tiempo escuela comunidad y en línea virtual.
Trabajamos con un currículo abierto, flexible y dinámico, que privilegia el aprendizaje en vez de la enseñanza, incorpora conocimientos y saberes pertinentes desde la base campesina en cada espacio de América Latina.
Desde los IALAs desarrollamos un corredor agroecológico de fincas campesinas resilientes con soberanía alimentaria, post cosecha y uso eficiente del agua, mejorar el hàbitat para volver al campo incrementando la biodiversidad funcional, el reciclaje de nutrientes, las sinergias, entre los componentes estructurales y funcionales de los agros ecosistema.
Los principios políticos, pedagógicos del IALA Iximulew, son la Educación Popular y la Metodología de Campesino/a Campesino/a filosofías para la construcción de una educación liberadora y horizontal. El método de dirección y organicidad del IALA Iximulew está inmerso bajo estos pilares que han sido construidos colectivamente desde la CLOC/La Vía Campesina.
El IALA Iximulew es de carácter internacional, hace parte de una red de Escuelas de Agroecología en América Latina promovidas por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC/La Vía Campesina.
En el IALA estamos convencidos de que la Agricultura Campesina constituye una de las bases fundamentales para la construcción de sistemas alimentarios justos, sostenibles y resilientes. No se trata únicamente de una forma de producción, sino de una manera integral de relacionarnos con la tierra, con la comunidad y con la vida misma. La Agricultura Campesina ofrece una amplia gama de opciones y diseños de manejo que promueven la diversidad biológica en los campos de cultivo, fortaleciendo así la biodiversidad funcional y el equilibrio natural de los agroecosistemas.
A través de prácticas como la diversificación de cultivos, la asociación y rotación de especies, el uso de semillas nativas y criollas, el manejo ecológico de suelos y la integración de sistemas agroforestales, se incrementa la presencia de microorganismos, insectos benéficos, polinizadores y fauna auxiliar que cumplen funciones esenciales en el control natural de plagas, la fertilidad del suelo y la regulación del clima local. Esta diversidad no solo mejora la productividad de manera sostenible, sino que refuerza la resiliencia de los agroecosistemas frente a fenómenos climáticos extremos, crisis económicas y amenazas ambientales.
En el IALA entendemos que fortalecer la resiliencia significa garantizar que los sistemas productivos puedan adaptarse, resistir y recuperarse ante adversidades, sin perder su capacidad de alimentar dignamente a los pueblos. La agroecología, como ciencia, práctica y movimiento, nos brinda las herramientas para lograrlo, integrando conocimientos ancestrales campesinos con aportes técnicos y científicos.
Además, estamos convencidos de que la salud de la tierra está directamente vinculada con la salud de las personas. Cuando producimos alimentos libres de agrotóxicos, respetando los ciclos naturales y la diversidad biológica, contribuimos a mejorar la calidad nutricional de lo que consumimos y reducimos los riesgos asociados a la contaminación ambiental y alimentaria. Por lo tanto, la Agricultura Campesina y la agroecología no solo fortalecen los ecosistemas, sino que también protegen y promueven la salud colectiva.
Cada IALA, desde su territorio y contexto específico, asume el compromiso de formar hombres y mujeres capaces de impulsar estos procesos de transformación. A través de la educación agroecológica, el intercambio de saberes y la práctica comunitaria, fortalecemos capacidades para diseñar sistemas productivos diversificados, resilientes y en armonía con la Madre Tierra.
De esta manera, reafirmamos que la Agricultura Campesina y la agroecología son pilares estratégicos para alcanzar la Soberanía Alimentaria, garantizar el derecho a una alimentación sana y digna, y construir un futuro sostenible para las próximas generaciones.
El IALA Iximulew es mucho más que un espacio de formación académica; es un territorio de transformación donde las mujeres se convierten en protagonistas activas del cambio social, político y comunitario para alcanzar la Soberanía Alimentaria. En este espacio, la educación no solo transmite conocimientos técnicos sobre agroecología y producción sostenible, sino que también fortalece la conciencia crítica, la identidad cultural y el liderazgo de las mujeres en sus comunidades.
La participación mayoritaria de mujeres, especialmente mujeres jóvenes, representa una apuesta estratégica y esperanzadora. Apostar por ellas significa reconocer su capacidad de innovar, organizar y sostener procesos colectivos a largo plazo. En muchos contextos rurales, las mujeres han sido históricamente invisibilizadas en la toma de decisiones relacionadas con la tierra, la producción y la alimentación. El IALA Iximulew rompe con esa lógica, generando un entorno seguro y de confianza donde pueden expresarse, cuestionar, proponer y construir alternativas.
Los espacios de aprendizaje y desarrollo dentro del IALA son claves para el crecimiento integral de cada estudiante. A través de la formación técnica, el intercambio de saberes ancestrales y el trabajo colectivo, las mujeres fortalecen sus capacidades profesionales sin desligarse de su identidad comunitaria. Este proceso no solo las prepara para desempeñarse con excelencia en el ámbito profesional, sino que también las posiciona como lideresas capaces de impulsar proyectos productivos, defender el territorio y promover sistemas alimentarios justos y sostenibles.
Asimismo, el acompañamiento, la sororidad y el trabajo en comunidad generan redes de apoyo fundamentales para su empoderamiento. La experiencia formativa en el IALA no se limita al aula: se vive en el campo, en la organización, en la reflexión colectiva y en la práctica cotidiana de valores como la solidaridad, el respeto a la Madre Tierra y la equidad de género.
En este sentido, el IALA Iximulew se consolida como un semillero de mujeres comprometidas con la transformación social. Cada egresada no solo se enriquece profesionalmente, sino que regresa a su territorio con herramientas, conocimientos y convicciones para contribuir activamente a la construcción de la Soberanía Alimentaria, fortaleciendo la autonomía de los pueblos y el papel fundamental de las mujeres en este proceso.